La fuerza de voluntad es el impulso interno que nos lleva a vencer los obstáculos y a lograr nuestras metas. No es algo con lo que nacemos o dejamos de nacer. Podemos desarrollar y reforzarla nuestra fuerza de voluntad si entendemos en qué consiste y por qué no la hemos fortalecido.
Si tuvieras que calificar tu fuerza de voluntad ¿cuánto te pondrías? ¿Cuánto te gustaría ponerte?
Creemos que cuando no podemos hacer algo es por falta de voluntad y que si no la tenemos, no podemos obtenerla. Esto es un gran error.Sí podemos desarrollar y fortalecer nuestra fuerza de voluntad, pero primero tenemos que entender su significado.
La fuerza de voluntad es la capacidad (la energía y el conocimiento) que tenemos para controlar nuestros impulsos y nuestras conductas. Para dirigir nuestros pasos hacia donde nosotros queremos. Tener voluntad es lograr llevar a cabo acciones claras, definidas y concretas, basadas en nuestros deseos y nuestras decisiones. Nadie carece completamente de esta capacidad, porque no podría sobrevivir. No podría encausar su vida, en ningún aspecto.
Imagínate que sucedería si todas las personas que creen que no tiene fuerza de voluntad, se dejaran llevar por sus impulsos.Comerían, beberían o fumarían hasta enfermar o morir.Golpearían e insultarían a cualquiera que los hiciera enojar, por lo que vivirían peleándose con todo mundo.Abandonarían a su familia, trabajo y responsabilidades, cada vez que se sintieran presionados o agobiados.
Todos hemos deseado actuar así en algún momento. Y todos nos hemos controlado la mayor parte de las veces. Por lo tanto, todos tenemos fuerza de voluntad. Pero la tenemos en ciertas áreas y en otras no. En las que no la tenemos, podemos aprender a hacerlo.
La fuerza de voluntad está íntimamente relacionada con los siguientes elementos:
- Nuestra motivación.
- Autoestima.
- Tolerancia a la frustración.
- Creencias respecto al cambio, éxito y fracaso.
¿Qué hacer?
Cuando sientes que te falla la fuerza de voluntad, pregúntate a qué crees que se debe.
¿Tal vez no estás motivado, porque no es algo que tú realmente deseas?
¿Quizás consideras que no vale la pena el esfuerzo?
¿Que el costo es mucho mayor que el beneficio?
¿O crees que no vas a poder lograrlo?
Si es así, ¿por qué lo crees?
¿Piensas que no puedes soportar el malestar momentáneo que implica hacer el esfuerzo?
¿Crees que si no lo logras, vas a ser criticado por los demás o por ti mismo?
¿No sabes cómo hacerlo?
Analiza estas y otras posibles opciones y descubre la causa real que te está impidiendo realizar el esfuerzo necesario para lograr tus metas. Con frecuencia, tenemos ciertas opiniones y criterios equivocados y un estilo de pensamiento parcialmente incorrecto, que nos impiden lograr nuestras metas y mejorar nuestra calidad de vida.Pero estos obstáculos tienen solución.
Podemos vencerlos.
Adopta una actitud positiva. Confía en que sí puedes lograr lo que te propongas.Sólo tienes que aprender a vencer dichos obstáculos. No te regañes por lo que no has hecho. No busques ejemplos que demuestren que, como no lo has logrado en el pasado, no lo vas a lograr en el presente o en el futuro. Recuerda que tu conducta es resultado de lo que has aprendido. Todo aprendizaje puede ser substituido por uno nuevo.No confundas la fuerza de voluntad con el sacrificio y el sufrimiento que piensas que ésta implica.
Para aprender una conducta o un nuevo hábito, tenemos que practicar, equivocarnos, corregir los errores y seguir practicando. Todos tenemos facilidad para hacer algunas cosas y dificultad para otras. Lo importante no es hacer sólo lo fácil. Lo verdaderamente importante, es hacer lo que necesitamos para estar mejor.Las cosas son difíciles cuando no sabemos hacerlas y se vuelven fáciles cuando aprendemos a realizarlas.