Estamos hablando de algo tan normal como chuparse el dedo pulgar cuando ya se ha pasado -con mucho- la niñez y la adolescencia. ¿Qué no te lo crees? Pues según una encuesta reciente, uno de cada diez adultos admite que todavía se chupa el pulgar o los dedos.
Aunque cueste creerlo, hay gente que roza los 30 y sigue haciéndolo. Por citar un caso conocido, la cantante Rihanna todavía se chupa el dedo a los 23 años. Los psicólogos dicen que el hábito es un gesto reconfortante que imita la sensación obtenida de la lactancia materna, y que actúa como un torrente de endorfinas en el cerebro.
A menudo los hábitos suelen estar asociados a otro acto o a un momento determinado del día. Igual que algunas personas asocian el tabaco con el alcohol o el té con galletas, para otros, acurrucarse bajo el edredón significa chuparse el pulgar. Sin duda es un acto vinculado al sueño y se considera algo normal en los bebés.
No solo estética
Obviamente, la succión ejerce una presión negativa dentro de la boca e interfiere con la correcta alineación dental reduciendo el conjunto superior de los dientes y provocando una mordida asimétrica. La costumbre puede llevar a malformaciones dentales como una mordida cruzada o dientes de conejo, y estos problemas pueden variar desde leves hasta muy graves. También hay un mayor riesgo de enfermedad o de sufrir infecciones bucales, a menos que se laven las manos con frecuencia.
Chuparse el dedo es una actividad totalmente negativa para los dientes y las mandíbulas. El pulgar se apoya en los dientes inferiores, moviéndolos hacia atrás, mientras que empuja hacia delante los dientes superiores. El resultado es un conjunto de dientes torcidos y apilados unos sobre otros que, además de resultar desagradable, dificultar el acto de comer, no digamos ya el de limpiar los dientes, y que puede incluso llegar a 'afear' el rostro y dificultar el habla, al no poder pronunciar correctamente ciertas letras y palabras.
Se puede corregir con aparatos fijos o brackets invisibles, y algunas personas tienen que someterse a cirugía de la mandíbula para revertir el daño de la succión del pulgar.
¿Problemas de ansiedad?
A menudo se utiliza como mecanismo de afrontamiento al estrés, durante los períodos difíciles de la vida. Un medio útil para descargar las tensiones emocionales acumuladas o una manera de asegurarse autosatisfacción adicional.
Aunque lo habitual es que simplemente se empiece a utilizar como una especie de ayuda natural del sueño y en los bebés para llamar la atención, si persiste puede ser indicador de algún problema. Los niños suelen hacerlo cuando hay algún cambio en su entorno (discusiones en casa, divorcio, la llegada de un hermano, abusos…).
Muchas personas que se siguen chupando dedo en la edad adulta lo ven con un estigma, ya que se les tacha de inmaduros o inseguros. Por eso empiezan a ocultar dicha conducta en la infancia tardía, debido a la presión de la sociedad en la forma de instar a los niños a dejar de hacerlo, a la sensación de ridículo que se les genera, y a la tendencia a culpar a los padres por no saber educar a sus hijos correctamente.
Sin embargo, debido a la sensación tan placentera que produce, muchas personas no tienen el deseo de dejar de chuparse el dedo y en lugar de eliminar esta conducta, por lo general lo que hacen es limitarla exclusivamente a su parcela privada, cuando están solos o con gente de confianza que lo ha aceptado.
No es el caso del protagonista de esta historia, un reputado editor de moda, al que ya habían vapuleado y avergonzado durante su infancia. Por lo que, tras pasarse años ocultando su hábito, sintió que el mundo se hundía a sus pies cuando en una comida de trabajo un colega le espetó: "Tus dientes están torcidos como los míos, ¿te chupabas el dedo en la adolescencia?"
A raíz de aquello no dejó de preguntarse cuánta gente había pensado que tenía mala dentadura y, lo que es peor, si pensarían que era un síntoma de dejadez, de falta de higiene y cuidado personal. Pero lo que más le preocupa era la idea de que fuera ocasionado por un trastorno emocional o algún rasgo obsesivo de personalidad.
Fuentes: Noticia publicada en dailymail.co.uk








