Los síntomas más comunes que padecen los pacientes cuando acuden a consulta son la falta de apetito sexual - anhedonia o incapacidad de sentir placer - y la fatiga - abulia o imposibilidad de realizar tareas -, ambos síntomas son determinantes a la hora de diagnosticar un trastorno depresivo. Además pueden aparecer síntomas ansiosos como palpitaciones o mareos. Todos hacen que el dolor varíe de una visita a otra. Entre los factores que indican una posible depresión están el hecho de que ningún analgésico funcione y que la molestia o sensación de tristeza dure más de dos semanas.
El proceso que sigue el paciente es siempre el mismo. Acude en primera instancia a Atención Primaria, "cuando me sentía mal acudía al ambulatorio más cercano", señala García. Esto favorece que ante la imposibilidad de un diagnostico claro, el médico se convierta en "detective" a la hora de detectar los casos que acarrean una depresión enmascarada. "La presencia conjunta de ansiedad, depresión y síntomas somáticos es casi más la norma que la excepción", ha subrayado el médico psiquiatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, el doctor Luis Caballero, y asesor en la especialidad de esta guía.
Por todo ello, la Organización Médica Colegial de España (OMCE), el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y Lilly han presentado hoy la 'I Guía de Buena Práctica Clínica en depresión y ansiedad con síntomas somáticos', una publicación cuyo objetivo es ayudar a los profesionales de Atención Primaria a reconocer los síntomas somáticos y mejorar así su diagnóstico. "Es un instrumento práctico que marca un protocolo de actuación", ha sostenido el tesorero del consejo general de Colegios Oficiales de Médicos de España, el doctor José María Rodríguez.
Fuente: Elpais.com








